Una historia de espías

Las claves de la historia se suceden casi por azar… o no. Esto es lo que nos demuestra la historia de William Martin, “El hombre que nunca existió”, el plan con el que los aliados consiguieron cambiar el rumbo de la historia.

Después de que una película tratase de contar su historia hace ya mucho tiempo, y de muchos estudios que en los últimos años se han publicando aclarando las sobras que cubrían esta peculiar historia, hoy será la serie de TVE “El Ministerio del Tiempo” la que se inspire en ella para montar una historia de espías.

Es fascinante conocer lo sucedido antes durante y después, y que sucedió en nuestra tierra por esa característica particular de que, formando parte de un país oficialmente neutral durante la II Guerra Mundial, se encontraba controlado por una empresa británica, la Riotinto Company Limited.

Esta convivencia entre españoles, alemanes y británicos propiciaba la circulación de información de todas las direcciones posibles, y si se buscaba un lugar donde sembrar las dudas para futuras estrategias bélicas, no había mejor lugar: Huelva. Su costa facilitaba la accesibilidad, la presencia británica justificaba el flujo de información sin levantar sospechas y, el colaboracionismo de España con la Alemania nazi hacía pensar que el engaño era posible apoyado en un plan bien diseñado.

Aún hoy paseamos por las calles del barrio de Bellavista, en Minas de Riotinto (Huelva) y nos podemos poner en la piel de aquellos que protagonizaron aquella historia, no en vano aquí nació una de sus protagonistas: Isabel Naylor Médez, condecorada con la medalla el Imperio Británico en 2002, quién siguió con la tradición de su padre, y semanalmente llevaba en secreto flores frescas a una tumba del cementerio de Huelva… a la memoria de William Martin.